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Clima: Tormentas y huracanes, cada vez más grandes e intensas

Por Rafael Baldayac
Especial para Mi Tierra News

Los huracanes son las tormentas más grandes y violentas del mundo. Cada año, traen consigo vientos destructivos, lluvias torrenciales, inundaciones, tornados y marejadas ciclónicas.

En la región atlántica se presentan entre los meses de junio y noviembre, azotando el Caribe, el Golfo de México y la costa este de Estados Unidos y, dependiendo su intensidad, en algunas ocasiones arrasando con casas, plantaciones, edificios y poblaciones.

¿Cómo se forman? Estos se forman sobre las cálidas aguas de los océanos, las masas de agua que cubren más del 70% de la superficie del planeta.

Ocurre que cuando el agua oceánica es templada, superior a los 27ºC (80.6 ºF), el aire cálido de la tormenta se combina con la humedad de la superficie del océano.

Esta alta temperatura del mar produce una elevada evaporación en forma de remolinos, fenómeno que genera sistemas de bajas presiones. De ese movimiento atmosférico surge el huracán con actividad lluviosa y eléctrica en las nubes.

Según los expertos, un huracán necesita mucho océano para cobrar fuerza y nutrirse, para poder moverse con la rotación de la tierra hacia el Oeste. Eso implica que se va a formar en donde puedan moverse sin ser interrumpidos y se irán debilitado sobre tierra firme.

El clima, los océanos y la Biblia...

Es decir que los océanos son las fuentes de los huracanes. ¿Pero cuánto conoce el hombre de las profundidades del mar?

La precisión científica de la Biblia es sorprendente. Es en este libro es donde se revela que Dios creó las fuentes de agua en el suelo marino.

Científicos han editado ahora un nuevo mapa del fondo marino con datos de satélite, que revela fuente de agua y miles de montañas inexploradas en los confines de los océanos.

Dietmar Müller, geofísico de la Universidad de Sydney, en Australia, afirma que alrededor del 71% de la superficie terrestre está cubierta por agua y aproximadamente el 90% del fondo marino está inexplorado por los barcos de investigación.

"Sabemos mucho más acerca de la topografía del [planeta] Marte de lo que sabemos acerca del fondo marino de la Tierra", afirmó Müller. La desaparición en marzo de 2014 de un vuelo de Malaysia Airlines aumentó la conciencia global sobre el escaso conocimiento de nuestras profundidades marítimas.

Uno de los textos bíblicos hace alusión a este descubrimiento. El Libro de Job narra la historia de un rico y próspero ganadero llamado Job, que vivía en "la tierra de Uz", ciudad al sur de Judea y del mar Muerto, habitada por los edomitas; mencionada como parte del reino de Edom (nombre que significa rojo o peludo), el apodo de Esaú, hermano mellizo de Jacob.

Job es considerado un profeta en las religiones abrahámicas: el judaísmo, el cristianismo y el islam. En ellos se hace referencia a la paciencia del profeta Job.

Casi todo el suelo marino se encuentra en total oscuridad debido a la enorme profundidad y presión atmosférica. Para Job hubiera sido imposible explorar las fuentes de los océanos.

Hasta hace poco, se sabía que los océanos eran alimentados solo por ríos y lluvia. No fue sino hasta el año 1970, con la ayuda de submarinos construidos para resistir 6,000 libras de presión por pulgada cuadrada, que los oceanógrafos descubrieron la existencia de fuentes en los suelos marinos, como dice Job 38:16 en la Biblia.

"Las aguas me rodearon hasta el alma, rodéame el abismo; el alga se enredó a mi cabeza. Descendí a los cimientos de los montes", afirma Jonás 2:5-6. "Aquel día fueron rotas todas las fuentes del grande abismo y las cataratas de los cielos fueron abiertas", señala Génesis 7:11.

Otros geofísicos aseguran haber descubierto un inmenso depósito de agua debajo de la superficie de la Tierra, que sería equivalente a casi tres veces la cantidad de agua en nuestros océanos. Los científicos cristianos dicen que podría ser la confirmación de un versículo bíblico.

Según Génesis 7:11, "las fuentes del grande abismo" fueron rotas durante el Gran Diluvio, confirmando que arroja luz este relato bíblico sobre el descubrimiento del mundo submarino.

Todo lo descubierto hoy por la ciencia ya había sido anunciado: "La tierra se llenará del conocimiento de la gloria del Señor como las aguas cubren el mar (Habacuc 2:14).

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