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Tributo del Día de las Madres... Una carta de mamá a su hija


Mayo tradicionalmente es considerado el mes de las madres, porque en casi todos los países del mundo, durante este mes se selecciona un día para rendirle tributo a la mujer que nos trajo al mundo.

En Estados Unidos, Colombia, Uruguay y Venezuela, por ejemplo, el Día de las Madres es conmemorado el segundo domingo de mayo.

En México, El Salvador y Guatemala, por su parte, el festejo siempre se realiza el 10 de mayo, no importa el día de la semana cuando caiga; mientras que en Francia y República Dominicana, se le rinde homenaje a mamá en el último domingo de mayo.

Y es que, si bien el rol de papá es importante, en el planeta no hay nadie más especial que una madre. El hecho de darnos la vida y de cuidarnos siempre, especialmente durante esos primeros años, es un "trabajo" que no tiene comparación.

Mamá está ahí cuando estás enfermo o herido; y ante sus ojos, no hay nada malo que puedas hacer. En su corazón y aunque la hieras, siempre hay espacio para el perdón. En el universo no hay nadie más que pueda ayudarte más que tu mamá.

Tristemente, con frecuencia las madres no reciben el verdadero agradecimiento que se merecen. En vez de celebrar a mamá un día (o un mes) del año, dedicale tiempo y asegúrate de que sienta lo agradecido que estás con ella.

Hace unos años, faltando días para la conmemoración del Día de las Madres, encontré una breve misiva de una madre hacia su hija que alguien colocó en mi escritorio de forma anónima. Nunca supe quién la escribió o porqué la compartieron conmigo. Me pareció, sin embargo, que lo que debía hacer era compartirla con más personas...

Mamá está ahí cuando estás enfermo o herido; y
ante sus ojos, no hay nada malo que puedas hacer.
Carta de madre a su hija

"Mi querida hija, el día que me veas vieja, te pido por favor que tengas paciencia, pero sobre todo, que trates de entenderme. Si cuando hablamos repito lo mismo mil veces, no me interrumpas para decirme "eso ya me lo contaste"; solamente escúchame por favor. Recuerda los tiempos cuando eras niña y te leía la misma historia, noche tras noche hasta que te quedabas dormida.

Cuando no me quiera bañar, no me regañes y por favor no trates de avergonzarme. Solamente recuerda las veces que yo tuve que perseguirte con miles de excusas para que te bañaras cuando eras niña.

Cuando veas mi ignorancia ante la nueva tecnología, dame el tiempo necesario para aprender, y por favor no hagas esos ojos ni esas caras de desesperada. Recuerda, mi querida, que yo te enseñé a hacer muchas cosas como comer apropiadamente, vestirte, y peinarte por ti misma, y cómo confrontar y lidiar con la vida.

El día que notes que me estoy volviendo vieja, por favor, ten paciencia conmigo y sobre todo trata de entenderme.

Si ocasionalmente pierdo la memoria o el hilo de la conversación, dame el tiempo necesario para recordar y si no puedo, no te pongas nerviosa, impaciente o arrogante. Solamente ten presente en tu corazón que lo más importante para mí es estar contigo y que me escuches.

Y cuando mis cansadas y viejas piernas, no me dejen caminar como antes, dame tu mano, de la misma manera que yo te las ofrecí cuando diste tus primeros pasos en la vida.

Cuando esos días vengan, no te debes sentir triste o incompetente de verme así. Sólo te pido que estés conmigo, que trates de entenderme y ayudarme mientras llego al final de mi vida con amor. Y con gran cariño por el regalo de tiempo y vida, que tuvimos la dicha de compartir juntas, te lo agradeceré.

Con una enorme sonrisa y con el inmenso amor que siempre te he tenido, sólo quiero decirte que te amo, mi querida hija".

El origen del día de las madres

Si bien bañar a mamá con flores y regalos es en su día es una tradición que apenas empezó a principios del Siglo XX, la costumbre de honrar a las madres se remonta a la Edad Media en Irlanda y Gran Bretaña, con la celebración del "Mothering Sunday" o "Domingo Maternal".

La idea era que los hijos que se mudaban de sus casas, utilizaran un día para regresar y visitar a sus madres. Juntos irían a la iglesia para asistir a un servicio religioso especial dedicado a mamá, usualmente el cuarto domingo de la Cuaresma.

En Estados Unidos, la celebración del Día de las Madres fue instituida por Anna Jarvis, una mujer de Filadelfia cuya madre había organizado grupos de mujeres para promover la amistad y la salud femenina. El 12 de mayo de 1907, celebró un servicio conmemorativo en la iglesia de su difunta madre en Grafton, West Virginia.

Poco a poco la idea de honrar a mamá se propagó por todos los estados del país, y en 1914, el entonces presidente Woodrow Wilson convirtió el Día de las Madres en fiesta nacional. La idea de celebrar a mamá pasó a Europa y casi 50 países en todo el mundo que iniciaron las celebraciones.

Aunque Jarvis había promovido el uso de un clavel blanco como tributo a la madre, con el tiempo se desarrolló la costumbre de usar un clavel rojo o rosa para representar a una madre viva o un clavel blanco para una madre fallecida.

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